Una nueva mirada a Frankenstein
Guillermo del Toro transforma el horror gótico en un espejo de la fragilidad humana, explorando el amor y la belleza de lo imperfecto.
Existen varias versiones inspiradas en la obra de Mary Shelley; sin embargo, para Guillermo del Toro llevar esta historia a la pantalla siempre fue una meta de vida.
“Mary Shelley escribió la novela cuando tenía 18 años, la terminó a los 19 y luego la publicó. Algunos se preguntan cómo pudo hacerlo siendo tan joven, pero creo que justamente fue por eso: porque a esa edad haces las preguntas más urgentes. Entiendes que en tu fuerza está tu imperfección, y en tu imperfección está tu fuerza. Nunca ha sido más urgente volver a preguntarnos lo mismo que ella se planteó entonces: ¿qué significa ser humano?”, señaló Del Toro durante el Festival Internacional de Cine de Toronto.
Mary Shelley
En ese sentido, y aunque la película trata sobre la ambición de un científico que desafía las leyes de la vida y la muerte al crear un nuevo ser, uno de los distintivos de la visión del director mexicano es que verdaderamente humaniza a la criatura, mostrándola como un ser con sentimientos. Para darle vida, acudió al actor Jacob Elordi, quien se transformó por completo para interpretar a este personaje.
“Hay una verdadera inocencia en la forma en que se mueve y cómo ama”, explicó el también actor de Euphoria.
Más que hablar de una criatura
Con Frankenstein, el director mexicano completa un círculo: el del niño que amaba a los monstruos y el artista que ha aprendido, con ellos, a reconciliarse con su propia humanidad.