Permiso para aterrizar

Las manos maestras de Michoacán

Tiempo de nieve

Por Marck Gutt, Don Viajes

Con Morelia como base, este recorrido por la meseta purépecha promete catrinas seductoras, cobre de fama internacional, máscaras con un nivel de detalle intimidante y noches que unen a vivos y muertos aunque sea por un rato.

En Morelia y sus alrededores, así como en torno al lago de Pátzcuaro, varios pueblos artesanos presumen con orgullo su gastronomía, su cultura y sus quehaceres artesanales, algunos nacidos hace cientos o miles de años.

Con ofrendas coloridas, caballos de madera y tapetes de cempasúchil, la Noche de Muertos michoacana seduce a viajeros de varios rincones del mundo. Por lo mismo, en especial alrededor del lago de Pátzcuaro, muchos caminos se llenan de coches hasta el punto de ser intransitables. Afortunadamente, la riqueza cultural y natural de la región no empieza ni termina con el inicio de noviembre, pues la meseta purépecha augura sorpresas gratas durante todo el año. 

En este recorrido por la capital michoacana y pueblos cercanos, la atención la acaparan las manos maestras artesanas. Esta es una oportunidad para ver cómo de la arcilla nacen vajillas, de las maderas criaturas mitológicas y del cobre objetos dignos de museo. 

Morelia

Morelia es más que la puerta de entrada a la meseta purépecha. Cuando se trata de gastronomía, historia, arte y arquitectura, esta ciudad es una gozadera. Apodada la Ciudad Rosa por el color de su cantera, Morelia reúne gran parte de la riqueza del estado. Sin salir del centro, esta capital presume destreza artesanal y recetarios centenarios. Una vuelta por la tienda-museo del Instituto del Artesano Michoacano y el restaurante Conspiración de 1809, de la chef Cynthia Martínez, basta para comprobarlo.

Este recorrido por la capital michoacana

y pueblos cercanos es una oportunidad para ver cómo de la arcilla nacen vajillas, de las maderas criaturas mitológicas y del cobre objetos dignos de museo. Crédito: Cortesía Marck Guttman.

Capula

Veinte kilómetros separan a Morelia de Capula, una localidad que desde hace siglos se dedica a la producción de vajillas. Tal es el vínculo del pueblo con la alfarería que la técnica de decoración con puntos, nacida aquí, se conoce como capulineado. Hoy, además de platos y tazas funcionales, alfareros como don Bernardino hacen vajillas en versión miniatura.

Siguiendo los pasos del maestro Juan Torres, otros alfareros se han alejado de los objetos funcionales de cocina para elaborar catrinas de barro con un nivel de detalle alucinante. Artistas como Javier Cervantes y Laureano Martínez crean piezas que, simultáneamente, presumen estilos claramente propios con ese no-sé-qué que hace a las catrinas de Capula inconfundibles.

En Capula

Nació una decoración llamada capulineado. Alfareros como don Bernardino hacen vajillas en versión miniatura. Crédito: Cortesía Marck Guttman

Quiroga

La siguiente parada es un pueblo cerca del lago de Pátzcuaro, Quiroga, comunidad que presume el título de capital mundial de las carnitas. Pero, aunque menos conocida, también hay una tradición artesanal de laqueado. Si bien estas prácticas se asocian primero con Pátzcuaro y Uruapan, en Quiroga elaboran bateas. En el taller Anita, la familia de apellido homónimo elabora estas charolas de madera con decorados florales de maque. 

En el taller textil de la familia Adame

En Pátzcuaro, varios telares de rodilla producen colchas, manteles y fundas de cojines.
Crédito: Cortesía Marck Guttman

Santa Fe de la Laguna

Este pueblo lacustre, uno de los más populares durante las celebraciones de Noche de Muertos, descansa en la cuenca norte de Pátzcuaro. Si bien la mayoría de las comunidades alrededor del lago goza de cierta fama, Santa Fe se hizo especialmente conocido luego del estreno de Coco. Muchos aseguran que buena parte de la película de Disney está inspirada en esta localidad.

Dejando a un lado las ofrendas y metaversos de Pixar, Santa Fe de la Laguna es un pueblo de tradición alfarera. Aquí los ceramistas se dedicaban a producir objetos funcionales, pero mucho de eso cambió gracias a Nicolás Fabián. Desde hace ya décadas, Nicolás apuesta por el arte y elabora esculturas, lámparas y piezas varias en las que la cerámica y el grabado van de la mano.

En Tócuaro

se elaboran tradicionalmente máscaras de madera tallada. Buena parte del pueblo, con una población que ronda los 650 habitantes, se dedica a esta actividad.
Crédito: Cortesía Marck Guttman

Tzintzuntzan

Con el título de Pueblo Mágico, Tzintzuntzan es un destino de atractivos inagotables. Este sitio, cuyo nombre en la lengua del pueblo p’urhe significa “lugar de colibríes”, tiene varias artesanías tradicionales. La lista incluye muebles de madera, bordados, engobe y popotillo de trigo. Aquí te hablaré del último par.

Camino al pueblo de Ichupio, el taller de Angélica Morales presume cerámica blanca. Junto con su hijo Emiliano, la artista elabora platos y jarrones en los que son comunes motivos lacustres como peces y sirenas. En el corazón del lugar, valiéndose de popotillo de trigo, Joel Rendón hace cuadros en los que coquetea con conceptos como la simetría y los fractales.

En Capula

siguiendo los pasos del maestro Juan Torres, otros alfareros como Javier Cervantes y Laureano Martínez crean piezas con un estilo que las hace inconfundibles. Crédito: Cortesía Marck Guttman

Tócuaro

Cerca del lago de Pátzcuaro, pero en la cuenca sur, el pequeño Tócuaro llama la atención por sus mil caras. No nos referimos a una cuestión de personalidad ni a una afición particular por el teatro, sino a la elaboración de máscaras de madera tallada. Buena parte del pueblo, con una población que ronda los 650 habitantes, se dedica a esta actividad.

Uno de los artistas más famosos de Tócuaro es Felipe Horta. Este hombre no solo talla y pinta máscaras, sino que también las colecciona. En su taller, Felipe realiza máscaras de diablos que lo mismo terminan expuestas en galerías del extranjero que utilizadas en danzas y pastorelas tradicionales del pueblo.

El mercado de Tzintzuntzan

se llena de color con artesanías en barro y fibras naturales, reflejo del talento
y la tradición purépecha. Crédito: Shutterstock.

Pátzcuaro

La ciudad que comparte nombre con el lago más conocido del estado de Michoacán —y uno de los más famosos de México— es un destino turístico consagrado. Además de callejones empedrados, hoteles con vistas entrañables y recorridos en barco para visitar islas como Janitzio y Tecuena, Pátzcuaro es hogar de muchos talleres artesanos.

En el taller textil de la familia Adame, varios telares de rodilla producen colchas, manteles y fundas de cojines. Si bien los hilos se tiñen con pigmentos sintéticos, el tejido se hace a mano. Cerca de la plaza Vasco de Quiroga, en el centro, Mario Agustín Gaspar trabaja con maque y pasta de caña de maíz. Su trabajo, premiado, ha viajado a diferentes rincones del mundo.

La tradicional Danza de los Viejitos

con sus coloridas máscaras y atuendos, celebra la alegría y la cultura purépecha en Michoacán. Crédito: Shutterstock.

Santa Clara del Cobre

El nombre de esta localidad ya revela su arte. Santa Clara del Cobre, otro de los Pueblos Mágicos de Michoacán, se encuentra a 70 kilómetros al suroeste de Morelia. Ya desde tiempos prehispánicos, la actual Santa Clara del Cobre había desarrollado una actividad importante en torno a la fundición y elaboración de productos de este metal.

Desde entonces y hasta la fecha, Santa Clara es referencia internacional cuando se habla de artesanía en cobre. Para ver piezas históricas y premiadas, el Museo Nacional del Cobre es el lugar indicado. Conocer el proceso en acción, desde la fundición hasta decorados en martillado, es posible en talleres como La Casa F, que abren sus puertas al público.

Buenas prácticas

Una buena práctica al comprar arte popular cuando hay un intermediario (un bazar, una tienda o una galería, por ejemplo), es preguntar explícitamente quién elaboró una pieza, en qué taller, en dónde queda su comunidad y, sobre todo, qué porcentaje del precio de venta termina en manos del artista. 

Del mismo modo en que no hablaríamos de una señora que pinta calabazas con puntitos para referirnos a Yayoi Kusama o de un tipo caucásico que pinta florecitas para referirnos a Van Gogh, tampoco hay que eliminar de la ecuación al artista cuando se habla de maestras y maestros artesanos. 

Esta es una muestra pequeñísima de los muchos maestros y talleres michoacanos que se dedican a producir arte tradicional. El catálogo es enorme. Y mientras más se viaja por el estado, más crece la lista. Corundas, catrinas de barro, mezcales, mariposas monarca, canastos de chuspata… ¡la lista es grande!

Vuela a Morelia

Volaris opera vuelos a Morelia desde: Los Ángeles, Sacramento, San José (California), Ontario (California), Oakland, Chicago, Dallas, San Antonio(Texas), Houston, Fresno (California), Puerto Vallarta, Zihuatanejo, Tijuana, y Cancún.