FUERA DE RUTA

La Petatera Tradición viva de Colima

Por: Azucena Pacheco

Considerada una artesanía colectiva y efímera, esta estructura hecha de troncos y petates es hogar de jaripeos, celebraciones patronales y mucha música.

Cada año, para celebrar las fiestas patronales de san Felipe de Jesús, la comunidad de Villa de Álvarez, Colima, levanta desde cero una plaza de toros. La construcción comienza en enero y debe estar lista a inicios de febrero, ya que entre el 10 y el 27 de ese mes se vuelve escenario de fiestas charrotaurinas y espectáculos que atraen a miles de viajeros. 

Memoria colectiva y materiales naturales

La primera fecha documentada del montaje de La Petatera es 1857, pero se cree que la tradición comenzó mucho antes. Lo más asombroso es que no usan planos: su construcción depende del conocimiento transmitido de generación en generación entre maestros petateros, quienes coordinan el armado y vigilan la estabilidad de la estructura. La mano de obra proviene de vecinos y artesanos locales.

Este coloso da cabida a cerca de 6,000 asistentes, aproximadamente la mitad que el Auditorio Nacional, y solamente se utilizan petates de palma, madera, cuerdas de ixtle, tablas, vigas y algunos clavos como refuerzo. Los petates funcionan como muros de contención, cerramientos y sombra para las gradas, y las vigas son capaces de resistir peso y movimiento gracias a su flexibilidad, pues su estructura absorbe vibraciones sin colapsar. Además, los materiales se reutilizan año con año.

Nunca ha habido accidentes estructurales en La Petatera. Tanto Protección Civil estatal y municipal como el cuerpo de bomberos la inspeccionan antes de abrir temporada, así que puedes disfrutarla con confianza.

El cartel de 2026

Además de los espectáculos charrotaurinos y religiosos, el 13 de febrero se presentará la Banda Cuisillos con la Banda Maguey. El 19 de febrero estará Banda El Mexicano, de Germán Román, y Banda Mach, de Pepe Guardado. Y el 20 de febrero  en su gira Capibaras Tour podrás ver a El Coyote y Chuy Lizárraga. Además, a las afueras del recinto habrá feria, comida y música.

Si quieres acudir a los jaripeos, corridas y espectáculos estelares, podrás adquirir tus entradas en taquillas físicas y puntos autorizados. Conviene comprarlos con anticipación. 

Los eventos culturales e infantiles, presentaciones populares, desfiles y actividades religiosas son gratuitos. El acceso es por orden de llegada hasta completar el aforo. Consulta la cartelera en FB: @FestejosCharrotaurinosVdeA  

Una escapada ideal

para los viajeros que asisten a La Petatera es el Pueblo Mágico de Comala, en cuyas calles se respira el aroma del pan y el café. Crédito: Shutterstock.

Más allá de la fiesta

Además de vivir las celebraciones charrotaurinas, te recomendamos visitar los municipios que rodean la capital de Colima. El jardín Independencia de Villa de Álvarez está rodeado de pintorescos portales, comercios tradicionales y restaurantes con platillos como el tatemado, los sopitos o el pozole seco. Además, los fines de semana hay mariachis que tocan por encargo. No dejes de probar las Paletas de La Villa, paletas heladas hechas con ingredientes de orgullo colimote, como el cacahuate, el coco, la lima o la Jamaica.  

A solo 20 minutos se encuentra el pueblo de Comala. Se dice que Juan Rulfo se inspiró en este lugar para su novela Pedro Páramo, pero mientras el Comala literario es agreste, perdido en la nada, el Pueblo Mágico está lleno de vida, rodeado por huertas de árboles frutales, ríos e inmensas parotas, además de panaderías, queserías y expendios de café. Si acaso, Rulfo solo tomó de aquí el nombre. 

Comala invita a pasear sin prisas por su blanco centro histórico, a comer en algún botanero bajo los portales, a recorrer las tienditas locales donde se venden artesanías, sal de Cuyutlán o ponches de fruta, elaborados artesanalmente en talleres familiares con alcohol de caña o con tuxca, el destilado de agave local. 

La exhacienda Nogueras

A medio camino entre Colima y Comala, hoy es un pueblo lleno de encanto y rodeado de naturaleza donde se puede visitar el Museo Universitario Alejandro Rangel Hidalgo. Crédito: Shutterstock.

Nogueras, núcleo cultural

Este pueblo es uno de los mayores atractivos culturales de Comala. Lo que fue una antigua hacienda azucarera hoy se ha convertido en un pequeño casco histórico lleno de encanto que alberga el Museo Universitario Alejandro Rangel Hidalgo (FB: @museo.alejandrorangelhidalgo) donde se exhibe parte de la obra de este destacado pintor colimote junto a piezas prehispánicas que hablan de la maestría artística de sus alfareros mesoamericanos. Vale la pena recorrer los jardines y otros espacios de la antigua hacienda, además de sus callecitas empedradas. En el camino de vuelta a Colima encontrarás La Campana, un Área Natural Protegida de 94 hectáreas que combina vestigios arqueológicos con arroyos, cine al aire libre y senderos para avistar aves, pedalear o caminar entre la flora de la región.

La Petatera

En Colima, es una plaza de toros que cada año se construye a mano, con troncos, cuerdas y tapetes de palma, para celebrar las fiestas de san Felipe de Jesús. Crédito: Shutterstock.

Tradiciones ancestrales, deliciosa gastronomía, pueblos culturales, imponentes paisajes volcánicos y muchos rincones por descubrir. Colima todavía no está en la mente de muchas personas, quizás por eso aún resguarda espacios auténticos y experiencias irrepetibles que vale la pena vivir.