Hidalgo
Del Altiplano al Mezquital
Hidalgo es un destino con identidad propia: historia, presencia hñähñu, naturaleza con carácter y una gastronomía auténtica que vale la pena descubrir.
Muchos viajeros identifican a Hidalgo con la zona arqueológica de Tula, la ciudad de Pachuca, los pastes y los Pueblos Mágicos de tradición minera. Sin embargo, a muy poca distancia del Aeropuerto Felipe Ángeles (AIFA) hay dos regiones que resguardan un carácter auténtico y mucha belleza.
La primera es el Altiplano hidalguense, que conserva la cultura pulquera no solo como bebida; y la segunda es el Valle del Mezquital, que concentra balnearios naturales y experiencias culturales profundamente ligadas al pueblo hñähñu (otomí), que preserva su lengua, técnicas agrícolas, bordados, usos del maguey y cocina ancestral.
Acercarte a estas dos regiones te hará sentir un verdadero viajero, pues la autenticidad de su cultura, su naturaleza y sus sabores le darán a tu experiencia sentido y propósito.
Los famosos pulques de Apan
En el Valle de Apan, considerado corazón del Altiplano pulquero, surgieron haciendas durante el siglo XIX que se dedicaban a producir y comercializar el pulque —una bebida de origen prehispánico que se obtiene tras fermentar el jugo del maguey— para enviarlo en ferrocarril a las principales ciudades del centro de México.
En este valle se encuentran Zempoala y Apan, dos poblaciones donde la tradición del pulque ha resistido gracias a la labor de familias campesinas que siguieron produciéndolo a pesar del desprestigio que sufrió a inicios del siglo XX. En las cercanías de ambas poblaciones también hay haciendas que han sido transformadas en hoteles o museos y que se pueden visitar. Una de ellas es Hacienda Zotoluca, que ofrece experiencias tan variadas como degustaciones de pulque y catas de miel, talleres de cocina con ingredientes regionales, paseos a caballo, ciclismo por senderos de la hacienda y hasta paseos en globo aerostático.
haciendazotoluca.com
El arte textil del Valle del Mezquital
Más allá de Zotoluca, la zona de Apan ofrece un corredor que agrupa haciendas pulqueras como San Antonio Tochatlaco, San Francisco Ocotepec y Chimalpa, donde aún se produce pulque y se abren tinacales —los espacios donde se fermenta el pulque— para recorridos guiados (reservación indispensable). Hacienda Chimalpa ofrece recorridos de miércoles a domingo para conocer los diferentes espacios del lugar y se pueden combinar con alimentos y hospedaje.
IG: @haciendachimalpa
El pulque
El Valle del Mezquital
Esta es una región semidesértica donde se asentó principalmente la cultura hñähñu. Es aquí donde se mantienen vivas tradiciones como el bordado en textiles y los platillos con ingredientes de recolección, como cactáceas, flores, quelites, insectos y carne de caza.
Para un acercamiento más profundo a la identidad local, el Museo de la Cultura Hñähñu y Centro Cultural del Valle del Mezquital, en Ixmiquilpan, te permite acercarte a la historia, lengua, arte y prácticas tradicionales de la comunidad otomí del valle. En sus salas encontrarás muestras de textiles e instrumentos musicales, piezas sobre la lengua hñähñu, así como talleres y una tienda de arte local.
FB: CCRValledelMezquital
El paso de los frailes agustinos
Si te gustan los bordados, puedes visitar la tienda de Artesanías Domitzu, en el poblado de El Mejay, donde artesanas de la comunidad hñähñu exponen y venden sus textiles, los cuales han sido reconocidos nacional e internacionalmente por marcas como Dior. En Artesanías Domitzu, la bordadora Trinidad González te recibirá con gusto y hasta puedes pedirle que elabore una pieza a tu medida. Para reservar tu visita y recibir la ubicación, llama al teléfono (+52) 77 2111 0983.
FB: ArtesaniasDomitzu
Este valle también es conocido por sus balnearios de aguas termales, gestionados por personas de la comunidad. Uno de los más grandes es Valle Paraíso, en Ixmiquilpan, con aguas termales, albercas, áreas infantiles, toboganes y zonas de camping. Es ideal para grupos, pues su costo es accesible y el ambiente es sencillo y familiar.
valleparaiso.mx
La gastronomía del Valle del Mezquital
Los conventos
En el Valle del Mezquital hay dos conjuntos conventuales que son verdaderos tesoros artísticos y arquitectónicos. Aunque por fuera parecen auténticas fortalezas medievales, en su interior resguardan importantes muestras de arte mural del siglo XVI. Aquí los frailes permitieron a los tlacuilos (pintores prehispánicos) plasmar su interpretación sobre las enseñanzas católicas. Y el resultado es asombroso.
En Actopan, los murales del exconvento de San Nicolás Tolentino mezclan escenas de evangelización con seres fantásticos de plantas y animales. También hay una impresionante capilla abierta decorada con pasajes bíblicos muy expresivos. En Ixmiquilpan, las pinturas al interior de la iglesia son una combinación fantástica de escenas y símbolos prehispánicos con conceptos occidentales, algo así como un códice de tamaño mural.
Los Llanos de Apan y el Valle del Mezquital
Cocina viva
La gastronomía del Valle del Mezquital está profundamente arraigada en ingredientes del semidesierto —como maguey, cactáceas e insectos— y en técnicas transmitidas de generación en generación. A lo largo de las carreteras no faltan negocios familiares que ofrecen la tradicional barbacoa de borrego, con su consomé y sus tortillas de comal, y en Actopan podrás probar el ximbó, carne marinada en una mezcla de especias y chiles locales, envuelta en pencas de maguey y cocida en horno subterráneo. Muchos de estos platillos también los puedes encontrar en el mercado de Ixmiquilpan, que además cuenta con una zona especial para quienes aman los tacos de carnitas.
En Chilcuautla, a pocos minutos de Ixmiquilpan, la cocinera tradicional Inés Monroy te recibe en su patio a la hora de la comida para compartir alguno de los platillos que ofrece el paisaje —cactáceas, flores, insectos, carne de caza— y que son transformados en verdaderos festines por la maestra Inés. La idea es dejar que esta cocinera hñähñu te sorprenda con sopas o antojitos sencillos, como gorditas de alberjón, o bien, platos tan sofisticados como un guiso de jabalí con chile y flores de sábila o tacos de gualumbos con escamoles (flores de maguey con huevos de hormiga).
El menú depende enteramente de lo que Inés recolecte en el entorno o siembre en su parcela, y es toda una experiencia auténtica, respetuosa y apegada al territorio. Es indispensable reservar con al menos 48 horas de anticipación, ya que las preparaciones de Inés toman tiempo. Teléfono: (+52) 77 2143 2809. Para llegar, busca “Cocina de Inés Monroy” en Google Maps.
Entre arcos y pigmentos antiguos
Otra experiencia inolvidable es la que ofrecen el chef Juan Antonio Rodríguez y la sommelier Cintia Salvador en Hñähñu, cocina otomí de raíz, cuyos platillos buscan reinterpretar sabores tradicionales con ingredientes locales y técnicas contemporáneas. La investigación que hacen Juan Antonio y Cintia se refleja en platillos y bebidas de texturas y apariencia sorprendentes, siempre apegados a la temporalidad pero no como una moda, sino como una expresión de los ritmos de la gastronomía del Mezquital.
IG: @hnahnurest
Si quieres seguir explorando los sabores del Valle del Mezquital, en Santiago de Anaya puedes probar platillos como el conejo relleno de escamoles, tortitas de chinicuiles, xahues y jumiles en mole y otros ingredientes que forman parte del acervo culinario hñähñu. Toma nota, porque la primera semana de abril se celebra su Muestra Gastronómica.
muestragastronomica.culturahidalgo.gob.mx
Una buena opción para hospedarte en el Valle del Mezquital es Casa Flora, en Mixquiahuala, un alojamiento cómodo, accesible y bien situado, perfecto para recorrer la zona.
Entre caminos rurales y horizontes abiertos
Crédito: Shutterstock.
Hidalgo es más que pastes y Pueblos Mágicos. En sus valles resguarda lugares, historias, tradiciones y sabores que te permitirán volver a sentirte como un viajero. A poca distancia del AIFA, este es un destino para quienes buscan experiencias con sentido: auténticas y culturalmente significativas.