El lado aventurero de Lima
Lima es la única capital sudamericana que da la cara al Pacífico. Su geografía —un encuentro accidentado de montañas, costa y desierto— se presenta como un sueño para los amantes de la adrenalina.
Lo primero que viene a la cabeza de muchos al escuchar Lima son los placeres culinarios. Y con mucha razón: la tradición gastronómica del Perú, a menudo reunida en la capital, es motivo suficiente para viajar al país. Sin embargo, gracias a sus islas, playas, barrancos y montañas, esta ciudad es prueba de que no hace falta ir demasiado lejos para encontrar aventuras al aire libre.
En Lima, el encuentro de los Andes y el Pacífico es mucho más que un paisaje dramático de postal. Se trata, también, de la infraestructura natural que se presta lo mismo para ascender montañas y sobrevolar corrientes térmicas que para domar las olas y compartir el océano con lobos marinos. Ya sea por cielo, por mar o por tierra, Lima seduce a los más aventureros. Si no con parapentes y tablas de surf, con visores y miradores que roban el aliento.
Al este de la ciudad de Lima,
Las Isas Palomino
Cuando uno está por aterrizar en la capital peruana, la cabina de pilotos suele anunciar el arribo al aeropuerto internacional de Lima, ubicado en la provincia constitucional del Callao. La mayoría de los viajes con fines turísticos no suele tener mucho más que ver con esta región que las propias visitas al aeropuerto. Sin embargo, esta provincia ofrece más que pistas de despegue y aterrizaje.
El Callao resguarda uno de los tesoros insulares más accesibles del país. Se trata de las islas Palomino, un conjunto de islotes protegidos que albergan una veintena de especies de aves marinas y más de 5,000 lobos marinos sudamericanos. El lugar, que forma parte de la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras, está abierto a las visitas.
Los recorridos a las islas, sujetos a las condiciones climáticas, ofrecen la posibilidad de un chapuzón. Naturalmente curiosos, los lobos marinos suelen acercarse a los visitantes. Pero no hay que olvidar que se trata de animales silvestres. La experiencia no consiste en perseguirlos para lograr fotos ni ver acrobacias, sino en entender que nosotros somos los invitados y que el verdadero lujo es, simplemente, coincidir.
Las islas Palomino
Miraflores en parapente
Miraflores es uno de los barrios consagrados de Lima. En él se encuentran las tiendas de alta costura, los centros comerciales con vista al mar y muchos de los hoteles emblemáticos de la ciudad. Además de torres de Babel y autos convertibles, Miraflores ofrece las mejores vistas limeñas. Y para verlas, hace falta sentirse cómodo con los pies a varios metros del suelo.
Construido sobre acantilados frente al mar, este barrio está acostumbrado a las corrientes térmicas: el ingrediente perfecto y necesario para sobrevolar la ciudad en parapente. El lugar se presta de maravilla para realizar esta actividad. Tanto, que Miraflores cuenta con su propio parapuerto.
¿No tienes idea de cómo operar un parapente? No te preocupes. Varias empresas locales ofrecen vuelos en compañía de guías certificados. Con algo de suerte, la combinación de clima ideal y cielos despejados hacen de esta experiencia un rato de verdad memorable. Sin suerte, siempre está la posibilidad de reagendar la actividad para otro día.
La capital peruana
Domar olas en Barranco
El barrio de Barranco tiene alma bohemia. Históricamente, ha sido refugio de pintores, escultores y poetas. Aquí se encuentran galerías de arte y teatros propositivos, pero también olas retadoras. Debajo del Puente de los Suspiros, un paso peatonal convertido en bien cultural y atractivo turístico, la costa de Barranco es un paraíso surfer en el corazón de la ciudad.
A diferencia de playas como Makaha, famosa por sus escuelas de surf, las playas de Barranco conservan un aire más local. Ideales para surfistas intermedios y avanzados, Barranquito y Las Cascadas auguran buenos ratos. No es el mejor surf en Perú, pero está bastante bien para sacar provecho a las olas urbanas. Además, no hace falta llevar tabla; varios locales en la ciudad rentan equipo para practicar surf.
Ten en cuenta que incluso en el verano austral, las aguas del Pacífico peruano son frías. Así como la corriente de Humboldt da pescados y mariscos que hacen de la cocina limeña un agasajo, también quita las ganas de meterse a chapotear al mar como si se tratara de Acapulco. El agua rara vez supera los 22 grados centígrados, así que el uso de wetsuit es más que una mera recomendación.
Las playas de Barranco
Senderos de alta montaña
Hay varios lugares en Lima donde se puede caminar al aire libre. Los andadores costeros, por supuesto, pero también parques icónicos. En Miraflores, el parque del Amor cuenta con vista al mar y decorado trencadís, a la usanza de Antoni Gaudí. Cerca del centro histórico, el parque de la Reserva ofrece un circuito de fuentes danzantes que atrae a más de dos millones de personas al año.
La lista de paseos en Lima es enorme e incluye también la oportunidad de hacer senderismo de montaña. Al este de la ciudad, donde los cerros ceden terreno a la grandeza andina, un pico ha ganado fama tanto en el mundo de los corredores como en el de los fotógrafos y los viajeros. Se trata de Apu Siqay, una cumbre con más de 900 metros de altura.
Ubicada en el distrito de Villa María del Triunfo, este sendero inicia a orillas de la carretera. El ascenso de aproximadamente dos horas exige buena condición, un par de litros de agua y vestimenta por capas, incluida una chamarra. Entre junio y octubre, si se corre con suerte, la geografía hace de las suyas y revela un mar de nubes que se queda por debajo de la cima de la montaña.
En Lima
Descansar y compartir la mesa
Después de tanta actividad hay que reponer energías. Y en Lima, gracias a la presencia de ingredientes endémicos, recetas prehispánicas y tradiciones multiculturales, sobran opciones. No dejes de probar platillos emblemáticos como el ceviche con cancha serrana (granos de maíz frito), el caldo conocido como ají de gallina, el suspiro limeño de manjar con merengue y los chaufas, arroces fritos orgullosos de su herencia asiática.
Para descansar, la oferta de hoteles en Lima también es prometedora. Si quieres un clásico, el Belmond Miraflores Park no falla. Además de ofrecer el sello de atención excelente de Belmond, el hotel cuenta con un rooftop envidiable que tiene una alberca con vista al mar. En plan bohemio, Hotel B, en el barrio de Barranco, es una casona transformada en hotel boutique y galería de arte. Este lugar es, sin duda, el ideal para los amantes del arte contemporáneo.
Miraflores
Esta es solo una probadita del abanico de actividades de aventura que ofrece la capital peruana. Con tiempo y disposición de viajar un poco más lejos, los alrededores de Lima presumen bosques de montaña cubiertos de neblina y dunas de arena que esconden verdaderos oasis. Si quieres inspirarte, no necesitas hacer mucho más que buscar imágenes de la Reserva Nacional Lomas de Lachay y del pueblo de Huacachina en internet. Seguramente querrás extender tu viaje a Lima varios días.