El gran Torreón del Norte
Esta ciudad coahuilense es un recordatorio vivo de la historia y el legado que hacen único al norte de México.
El nombre de esta ciudad, según la crónica de su fundación, narra que su nombre proviene de la edificación de una torre que servía para vigilar a un pequeño rancho que fue creciendo en las inmediaciones del río Nazas. Curiosamente, este torreón se conserva en el Museo del Algodón (calle 5 de Mayo), dedicado al llamado “oro blanco” que marcó el crecimiento del estado en el corazón de la Comarca Lagunera.
Torreón también tuvo un papel estratégico durante la Revolución mexicana por su ubicación y por la presencia de personajes icónicos, como Pancho Villa. Y de todo esto queda un legado arquitectónico, cultural y gastronómico digno de visitar.
Torreón por lo alto
Puedes comenzar tu visita a la ciudad en las alturas, no desde un torreón, sino desde el mirador del Cristo de las Noas, una escultura de Jesús de Nazaret de 22 metros de altura (una de las más grandes de Latinoamérica), realizada por el artista saltillense Vladimir Alvarado.
El cerro donde se encuentra, que debe su nombre a las noas (agaves) que crecían en abundancia en la zona y que hoy están en peligro de extinción, tiene dos accesos, uno en coche y otro en un teleférico que apenas cumplirá 10 años. Este sale desde el centro de la ciudad, entre las 9:00 y las 21:00 h.
Brassa
Torreón por lo profundo
Sigue tu visita explorando la profundidad de la ciudad a través de los más de 12 kilómetros de túneles que van hilando el canal de la Perla, que antes funcionaba como un canal de riego de agua proveniente del río Nazas, para después convertirse en drenaje pluvial hasta su clausura. Esta perla escondida volvió a la vida durante la construcción de una zapatería, cuando se formó un socavón que le recordó a los torreonenses de su existencia, y a inicios de la década del 2000 empezó a concretarse la idea de usarlo turísticamente.
La entrada al canal es por la calle Cepeda y avenida Juárez, en un horario de martes a sábado, de 10:00 a 17:00 h, y suele haber exposiciones, música y tiendas.
Alrededor de una torre de vigilancia
Sus museos
La oferta museística de esta ciudad es un gran gancho para quedarse varios días. Si te gustan los temas históricos, no te pierdas la Casa del Cerro o Museo Histórico de la Ciudad, pues entre su salón principal, cocina, comedor, jardines, mirador y las habitaciones, cuyos primeros habitantes fueron la familia Wulff en 1904, conocerás esa grandeza que vivió Torreón con la presencia de migrantes llegados con la bonanza agrícola que caracterizó a la Comarca Lagunera, a inicios del siglo XX.
Otra joya cultural de Torreón es el Museo Arocena, que reúne más de 300 obras de historia regional con arte contemporáneo, europeo y de la Nueva España. Se ubica frente a la Plaza de Armas, en el antiguo edificio del Casino de la Laguna, construido en 1910. Esta gran colección, lograda por la familia Arocena de origen vasco, es una verdadera referencia en el coleccionismo de Latinoamérica.
Torreón
Torreón por el estómago
Los torreonenses se pintan solos para conquistarnos con sus guisos laguneros, en especial las gorditas de harina, siendo la de chicharrón prensado la más pedida. Y qué decir de los lonches de pan Torreón, como le llaman a este antojo que puede ir mixto con carnitas y aguacate o solo de adobada. Otro sello de la gastronomía local está en la huella migrante: encontrarás sabores árabes en varios restaurantes y paella de a litro que se vende en las calles.
Date una vuelta al Distrito Colón (una zona que se caracteriza por sus reminiscencias de estilo francés y chalets) donde las propuestas de nuevos cocineros suman mucha vida a la escena diaria. Entre ellas está Victoria Murra Batarse, descendiente de una familia árabe, dueña del restaurante Filo, un comedor donde no fallan el hummus con brisket, la boreka, la moussaka y el pastel de chocolate con aceite de oliva.
IG: @filomexico
Muy cerca de ahí, el chef Gabriel Meléndez hace lo propio en Brassa, donde sirve su versión de la cocina norestense, teniendo como eje el fuego, con unas mollejas asadas al limón, un chile pasado relleno, una discada lagunera o unas torrejas de mezquite, muy memorables.
IG: @brassa.mx
Y cerramos con broche de oro ante la propuesta de Teo Ríos y su Malverde Barrio Bistro, de inspiración más marina con ostiones, almejas, cangrejo y la pesca que arriba de zonas cercanas a Torreón.
IG: @malverde_mx
Descubre estos secretos, que por todo lo alto o en lo más profundo del corazón coahuilense, hacen único a Torreón.