FUERA DE RUTA

Morazán entre cascadas y café: una aventura por el oriente de El Salvador

Autor: Corporación Salvadoreña de Turismo.

Si al aterrizar en El Salvador buscas aventura y tu plan ideal incluye caminar entre montañas, darte un chapuzón en pozas cristalinas, dormir bajo las estrellas o descubrir de dónde viene una buena taza de café, quédate leyendo. En el oriente del país te espera Morazán, un destino que pasa de un clima cálido a fresco, entre bosques de pino, espacios donde el río desciende entre rocas y vegetación. Aquí, cada parada tiene algo distinto por contar.

La primera parada es Arambala, uno de los mejores puntos para acercarse a la naturaleza. Descubre el Río Sapo, famoso por sus corrientes cristalinas de tonos verdes y turquesa. El itinerario puede ser tan tranquilo o activo como prefieras: darte un baño, caminar por senderos rodeados de pinos o acampar. Otra opción es recorrer la zona con guías locales, observar aves o simplemente encontrar un espacio para descansar después de la caminata.

Muy cerca aparecen Las Pilas y La Olomina, dos cascadas que suman más emoción al viaje. En Las Pilas es posible refrescarse en pozas de agua cristalinas, detenerse en los miradores para contemplar la caída de agua. Cuando el sol alcanza el rocío, pequeños arcoíris pueden aparecer para darle color a estos espacios. La Olomina ofrece un recorrido entre vegetación, gradas, además de zonas de reposo. Para quienes desean quedarse más tiempo, el lugar dispone de espacios para camping, hamacas y áreas donde pasar varias horas rodeados de bosque.

Cascadas, miradores y sabores de montaña

Siguiente parada es San Fernando, hogar de El Chorrerón. Llegar aquí ya forma parte de la experiencia: hay que realizar una caminata corta  por un sendero de tierra y piedra, así que los zapatos cómodos serán buenos aliados. Al final aparece una caída de unos 39 metros. Allí puedes sumergirte en la poza o preparar un picnic mientras te relajas.

Tras disfrutar de paisajes inolvidables, Perquín propone cambiar el ritmo sin abandonar este entorno de altura. Una buena opción es subir al cerro de Perquín uno de los mejores miradores naturales de la zona para contemplar las vistas del municipio y la Sierra de Nahuaterique. El ascenso es corto, por lo que puede incluirse fácilmente en una mañana de paseo. En la localidad existen, además, áreas de camping, restaurantes, alojamientos y guías para explorar los alrededores. Puede ser el momento perfecto para probar algo de la cocina local o disfrutar del clima fresco del lugar.

El Chorrerón en Morazán, El Salvador.

Crédito: Fotografías de archivo Elsalvador.travel

Una parada para tomar café

Pero Morazán no se descubre solamente entre su riqueza hídrica. El café abre otra forma de conocer sus tierras elevadas. En el circuito Pueblos del Cacahuatique se encuentra la propuesta cafetalera de San Carlos II, donde el visitante puede acercarse a uno de los cultivos más representativos de El Salvador. La experiencia permite conocer mejor el trabajo detrás del grano, observar parte de su transformación para terminar, como debe ser, disfrutando una taza preparada en la zona.

Aquí vale la pena prestar atención a los pequeños detalles: el aroma que aparece al preparar el café, los cambios de sabor, las historias de quienes trabajan con el grano. No necesitas ser experto para disfrutar la visita. Se trata de mirar, preguntar, probar, aprender. Después de varias horas entre senderos, sentarse frente a una taza caliente ofrece una pausa diferente antes de continuar la travesía.

Turista cortando café, El Salvador.

Crédito: Fotografías de archivo Elsalvador.travel

Un día de senderos, ríos y miradores

Esa mezcla le da personalidad al viaje. Puedes comenzar el día caminando entre pinos rumbo a Las Pilas, refrescarte después en el Río Sapo y terminar la tarde frente a una taza de café. Si tienes más tiempo, la aventura puede continuar al día siguiente hacia El Chorrerón o por alguno de los miradores de la zona. También hay espacio para planes más tranquilos, como recorrer senderos cortos, probar comida local o simplemente disfrutar del clima fresco de Morazán a tu propio ritmo.

Morazán demuestra que el oriente de El Salvador ofrece mucho más que paisajes para fotografiar. Prepara zapatos cómodos, ropa ligera y ganas de explorar. Los impresionantes saltos de agua, los bosques de pino y el aroma del café se encargan del resto.

Vuela a Morazán vía San Salvador (SAL) desde:

Los Ángeles (LAX), Houston (IAH), Washington (IAD), Nueva York (EWR), Ciudad de México (MEX), entre otros. 

Para más información, visita www.volaris.com.