El lujo relajado de Bacalar
El que antes fuera un pueblito olvidado de Quintana Roo, hoy sorprende con búngalos de lujo sobre el agua, una cocina innovadora con raíces locales y la naturaleza en su mejor versión: tranquila y sin prisa.
La laguna de Bacalar brilla bajo el sol de la tarde. Sus famosos siete tonos de azul y verde reflejan las distintas profundidades y minerales del lugar. Cuando el cielo se pinta de rosas, naranjas y morados, una chica está sentada en flor de loto sobre una tabla de paddle board junto a su pareja, viendo los últimos momentos del día en silencio. Los atardeceres aquí son de otro mundo.
Bacalar solía ser un destino escondido que solo conocían los locales y algunos aventureros. Pero en la última década, se convirtió en uno de los más buscados de la península de Yucatán. Hoy tiene hoteles de lujo, restaurantes y un interés más consciente por sus atractivos naturales. Además, el pueblo ha logrado conservar ese ambiente relajado que premia a quienes buscan relajarse, comer rico y reconectarse con la naturaleza.
Tranquilidad consciente
Los mayas fundaron Bacalar en el año 415 d.C. como un importante puerto comercial, famoso por el palo de tinte, del cual se extraían colorantes naturales. Durante la época virreinal, este comercio fue muy redituable para la Corona española, y la laguna —conectada con el Caribe a través de canales poco profundos— se volvió refugio de piratas y forajidos.
En 1969 se instaló una escuela normal rural y, durante décadas, la mayor parte de la población fue de estudiantes de la región que vivían en Bacalar entre semana y regresaban a sus comunidades los fines de semana. En los años 2010, kayakistas y practicantes de paddleboard descubrieron que esta laguna era ideal, y la saturación de playas cercanas, como Tulum, empujó a muchos viajeros hacia Bacalar antes y después de la pandemia.
Pero lo más importante de la historia del pueblo son sus estromatolitos: fósiles vivientes creados por microorganismos que habitan bajo la superficie de la laguna. Estas estructuras en forma de montículo solo existen en unos pocos lugares del planeta y se cree que son anteriores incluso a las plantas. Estas formaciones, junto con la flora y fauna de la laguna, conforman un ecosistema muy delicado, cuya protección depende del esfuerzo de los operadores locales, guías y organizaciones sin fines de lucro.
Varios hospedajes boutique
A los visitantes se les pide no usar bloqueador solar, maquillaje ni perfume al nadar, y optar por recorridos de bajo impacto. Cada semana, la laguna tiene un “día de descanso”, sin lanchas de motor, y se han colocado barreras en la costa para proteger los manglares y los estromatolitos.
Fuera de la laguna, un paseo en bici por la carretera costera te lleva al cenote Azul, una enorme alberca natural rodeada de vegetación tropical. Y a media hora en automóvil están las ruinas de Ichkabal. Este sitio fue un secreto local hasta 1995, cuando comenzó su excavación oficial. Este complejo de templos y estructuras es más antiguo que Chichén Itzá y fue una de las ciudades mayas más grandes e importantes de su época. Los monos araña que se columpian sobre sus senderos y las mariposas de colores que revolotean de un lado a otro probablemente serán tus únicos compañeros si visitas el sitio entre semana.
La gastronomía en Bacalar
Destino gastronómico en ascenso
En los últimos años, han llegado a Bacalar comensales más exigentes que han impulsado la escena gastronómica, con el restaurante Nixtamal a la cabeza. Cuando abrió hace ocho años, Bacalar todavía estaba surgiendo como destino y no era conocido por su propuesta culinaria. Entonces, el chef Rodrigo y su cocina de fuego cambiaron el panorama. Lo que comenzó como una parrilla al aire libre, un terreno vacío y unas cuantas mesas de plástico es hoy una de las experiencias gastronómica más reconocidas.
Los platillos que salen de la cocina de Nixtamal, reflexivos y deliciosos, son resultado de la experimentación culinaria de Rodrigo con ingredientes locales, fermentación y hongos. Trabajando con decenas de productores, apicultores y pescadores de la región, desarrolló un menú sofisticado con raíces en los sabores del Caribe mexicano.
IG: @nixtamal.bacalar
En 2021, Maíz Azul Bacalar abrió sus puertas en un rincón de la selva, en una calle residencial tranquila. El menú, engañosamente sencillo, pone el maíz criollo en el centro y celebra la herencia culinaria mexicana con platillos como el plato de tres moles: un mole negro cargado de cacao, un mole de cacahuate con clavo y canela y un mole verde herbáceo. Todo esto acompañado de cocteles con mucha personalidad, como el ya’ax (tequila, naranja agria y hoja santa).
IG: @maizazul_bacalar
Recorrer la laguna de Bacalar
Tras colaborar en varios proyectos del pueblo, el chef Ricardo Méndez abrió Cheuinic en 2025 con muy buenas críticas. Los abanicos de techo girando despacio, las lámparas de mimbre y el funk en el estéreo le dan un ambiente casual y playero, pero el chef Ricardo pasó por cocinas tan reconocidas como Pujol, Quintonil y Máximo Bistrot, así que cenar aquí es cosa seria. Clásicos reinventados como el ceviche de nopal, fideo seco en recado negro o carrillera de res con jugo de cacao conectan el estilo contemporáneo del lugar con las tradiciones locales.
IG: @cheuinic_bacalar
No obstante, los nuevos restaurantes no reemplazaron a las cocinas de toda la vida. Lugares pioneros como La Playita (laplayitabacalar.com) siguen siendo favoritos de los locales para cenar con vista a la laguna. Sazón de Doña Bertha es un lugar sencillo frente a la reserva natural del pueblo, sobre la avenida 1. Lleva 52 años preparando su irresistible cerdo en salsa roja, y si tienes la suerte de ir durante Día de Muertos, puedes probar su pollo deshebrado crujiente y sus tamales de espelón con salsa de habanero.
Los domingos por la mañana, Cochinita Don Vicente sirve cochinita pibil a una larga fila de bacalareños que están formados desde antes que abran. Y si el calor de la tarde pide a gritos un machacado, en La Peña Machacados Mágicos te atenderá su dueño, Eleazar, que lleva 25 años vendiendo esta mezcla de hielo raspado y fruta tropical. Puedes ubicarlos en avenida 7 con calle 8.
Bacalar
Vistas a la laguna y hospedaje de ensueño
Tomarte un café en el muelle con palapa de Carolina Bacalar puede ser el comienzo perfecto de un gran día (carolinabacalar.com). Súmale un paseo en kayak o un chapuzón tranquilo en la laguna y no necesitas nada más. Este hotel relajado construyó sus 14 suites rústicas en 2018, cuando la orilla de Bacalar todavía estaba salpicada de pequeños hoteles, hostales y búngalos, incluido el icónico Rancho Encantado (encantado.com), construido en los años ochenta.
Bacalar
Desde entonces, varios hospedajes boutique se han sumado a la oferta tradicional de la
costa de la laguna: Akalki Ecoresort (akalki.com) trajo retiros de bienestar al extremo sur en 2013; el minimalista Makaaba Eco-Boutique (hotelmakaaba.com) abrió en 2018; Habitas Bacalar (ourhabitas.com/bacalar) instaló sus búngalos sobre el agua en 2021, y los hoteles de lujo, como MÍA Bacalar y Amainah, llegaron en 2022.
Amainah (amainah.mx) mezcla el chic industrial con instalaciones artísticas de gran formato y habitaciones sencillas pero sofisticadas, todas con vistas espectaculares a la laguna desde sus balcones. La mayoría de los huéspedes pasa el tiempo tomando cocteles en las sillas con forma de huevo que flotan en una alberca frente a la laguna, pero Amainah está tan cerca del centro que también es fácil bajar a cenar o ir de compras.
La Laguna de los Siete Colores
Aunque Bacalar ya no es un secreto, su nueva fama trajo más opciones de hospedaje, proyectos culinarios increíbles, una mayor conciencia sobre su frágil ecosistema y la necesidad de preservarlo para las próximas generaciones. Afortunadamente, sigue conservando su ambiente relajado y una belleza excepcional.