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La ruta del quetzal

en Guatemala

Por Marck Gutt, Don Viajes

La observación de quetzales es el pretexto perfecto para recorrer la región de las Verapaces en busca de bosques siempre verdes, pozas de agua turquesa y grutas de leyenda para los aventureros.

Gracias a sus volcanes activos, sus fachadas coloridas y sus empedrados que parecen inmunes al paso del tiempo, Antigua y el lago de Atitlán protagonizan los circuitos turísticos más afamados de Guatemala. Ubicados al oeste de la capital, donde se encuentra el aeropuerto más importante del país, la antigua capital y el altiplano occidental guatemalteco son destinos hermosos con toda la infraestructura turística necesaria, pero ahí no termina la oferta del país más grande de Centroamérica. 

Al norte de Ciudad de Guatemala, las Verapaces tienen lo suyo. Esta región, formada por los departamentos colindantes de Baja Verapaz y Alta Verapaz, resguarda contrastes geográficos que roban el aliento y tesoros naturales tan dignos de admiración como de protección. Uno de ellos, el que sirve como punto de partida para trazar esta ruta de viaje, es el bosque nuboso donde habita el quetzal. 

Las Verapaces, en el ombligo del país, sorprenden a los viajeros con reservas ecológicas llenas de vida, grutas reservadas para aventureros y parques naturales que no le piden nada al paraíso. Con algo de suerte, en tu recorrido podrás admirar al resplandeciente quetzal.

Ranchitos del Quetzal

Considerada entre las aves más bellas del mundo, el quetzal resplandeciente ha marcado la cosmovisión de varios pueblos indígenas mesoamericanos. Desde el sur de México hasta el oeste de Panamá, se hace especialmente presente en Guatemala, en donde forma parte del escudo nacional y da nombre a la moneda en curso. 

Por suerte, no hace falta ir muy lejos de la capital para adentrarse en los terrenos de esta ave legendaria. Tan solo 160 kilómetros separan a la Ciudad de Guatemala de Ranchitos del Quetzal, una reserva ecológica privada donde no son raros los encuentros con las versiones en vivo y a todo color de los símbolos patrios: el quetzal resplandeciente y la orquídea monja blanca.

Ubicado al pie de la carretera centroamericana 14, este proyecto nace con la misión de proteger el bosque nuboso de Baja Verapaz. Amenazado por la deforestación, este ecosistema es hogar de habitantes afamados, como el quetzal resplandeciente y la gushnayera, una víbora verde arbórea, pero también de otros menos conocidos, como las orquídeas miniatura.

Fundada en la década de 1970, esta reserva logra autofinanciarse hasta la actualidad gracias a las actividades del ecoturismo. Ranchitos del Quetzal ofrece caminatas nocturnas, participación activa en el programa de reforestación, una cafetería donde se pueden probar los granos locales y hospedaje en cabañas rústicas. En cuanto a avistamiento de aves, contar con el conocimiento de Rudy Botzoco, el guía local, hace toda la diferencia.

ranchitosdelquetzal.com

En la Villa Ecológica Río Sachichá

No muy lejos de Cobán, podrás deslizarte por el río en tubing, caminar entre árboles frutales, acampar y observar aves, como charas, garzas y loros. Crédito: Shutterstock.

Grutas del Rey Marcos

Las grutas del Rey Marcos son un complejo ecoturístico ubicado 65 kilómetros al norte de Ranchitos del Quetzal. Cerca de Cobán, una de las principales ciudades de Guatemala, estas grutas fueron exploradas de nueva cuenta a finales de la década de 1990. Y decimos de nueva cuenta porque, en la tradición oral maya, el sitio siempre estuvo presente.

El principal atractivo del complejo, como anuncia su nombre, es la gruta. Hasta hace unos años, los recorridos subterráneos se hacían con poco más que luz de linternas. Ahora las cuevas están iluminadas, lo cual favorece el cruce de ríos caudalosos en su interior y la escalada de rocas con botas de hule.

Además de la experiencia de espeleología, en las grutas del Rey Marcos hay una tirolesa, restaurante y habitaciones estilo cabaña. En fin de semana o en días de vacaciones, el lugar se llena de visitantes. Entre semana, en cambio, suele ser un lugar tranquilo. 

Más allá de la adrenalina, el complejo cuenta con un spa que utiliza barro de las grutas. La salsa casera de chile cobanero es una delicia, y si lo quieres llevar a casa, es un excelente souvenir.

grutasdelreymarcos.com

En Guatemala

las Verapaces resguardan contrastes geográficos y tesoros naturales tan dignos de admiración como de protección, como el bosque nuboso donde habita el quetzal. Crédito: Shutterstock.

Semuc Champey

Si bien es cierto que Antigua, Atitlán y Tikal acaparan el turismo internacional en Guatemala, Semuc Champey, en el departamento de Alta Verapaz, no se queda atrás. Famoso por sus pozas naturales de agua cristalina, el parque ecológico se encuentra a 123 kilómetros de Ranchitos del Quetzal. Y gracias a una carretera nueva, el viaje ahora es mucho más corto y seguro.  

Declarada Monumento Natural en 1999, esta reserva ecológica es capaz de llamar la atención con tan solo una postal. La imagen estrella, que se puede ver desde el mirador del parque, está formada por un conjunto de pozas de agua turquesa escoltadas por paredones naturales de montañas cubiertas de verdor.

En Semuc Champey

Alta Verapaz, podrás sumergirte en sus tranquilas pozas de agua cristalina, escoltadas por paredones naturales y montañas siempre verdes. Crédito: Shutterstock.

El recorrido comienza con el ascenso al mirador por unas escaleras que ponen en práctica la máxima “Quien quiere azul celeste, que le cueste”. El sendero que conduce al punto más alto de la reserva es desafiante, pero la recompensa es enorme. Desde arriba, Semuc Champey se revela paradisiaco. Como recordaría Luismi las palabras de Nino Bravo: “Cuando Dios hizo el Edén, pensó en América”.

Abajo, el paraíso es impresionante e interactivo por igual. Bajo las pozas de agua turquesa fluye el río Cahabón, un cauce poderoso que desaparece por un tramo para reaparecer más adelante. Las pozas de Semuc Champey, tan tranquilas que hacen pensar en un espejo, están habilitadas para nadar y chapotear.

Villa Ecológica Río Sachichá

Un poco más al norte, donde la transición entre los altos y la tierra caliente se hace evidente, descansa Villa Ecológica Río Sachichá. Ubicado a 75 kilómetros al norte de Ranchitos del Quetzal, no muy lejos de Cobán, este centro ecoturístico materializa la idea de vergel con árboles frutales, pozas naturales, recorridos de tubing y pequeñas cascadas.

Parte balneario, parte reserva ecológica y parte huerta, Río Sachichá ofrece diferentes actividades para pasar tanto un rato como el día completo. Además de restaurante, albercas al aire libre y sitios para acampar, este lugar se presta para observar aves. Nada de quetzales, pero sí especies tan diversas como charas, martines pescadores, garzas y loros.

riosachicha.com

Ranchitos del Quetzal

es una reserva ecológica privada que protege especies como el quetzal resplandeciente, la orquídea monja blanca y la gushnayera, además de ofrecer hospedaje y café con granos locales.
Crédito: Shutterstock.

¿Ir de ruta o salir durante el día?

Este itinerario funciona como ruta, pero también como sugerencia de actividades. Con tiempo y la posibilidad de rentar un coche, vale la pena considerar este viaje como circuito. Tanto Ranchitos del Quetzal como las grutas del Rey Marcos ofrecen hospedaje. Villa Ecológica cuenta con lugares para acampar, y en Lanquín, un pueblo cerca de Semuc Champey, hay muchos hoteles que sirven como base para visitar el monumento natural.

Si manejar carreteras de montaña o rentar coche no es una opción, te proponemos un plan B. Varias agencias de viaje, tanto virtuales como basadas en Antigua, organizan recorridos para visitar reservas como Ranchitos del Quetzal y para conocer Semuc Champey durante el día. Es cierto, entre la ida y la vuelta se pasa mucho tiempo en carretera, pero quien quiere azul celeste, o turquesa, en este caso, que le cueste.   

Las Grutas del Rey Marcos

cerca de Cobán, ofrecen una experiencia de espeleología para aventureros, además de pozas, un spa y cocina guatemalteca tradicional. Crédito: Shutterstock.

Guatemala está repleta de proyectos turísticos a los que vale la pena echar ojo. En algunos habrá quetzales, rambután y grutas. En otros podrás ver cómo se cultiva el cardamomo, se resguardan las pavas crestadas o se ofrecen tortillas de maíz recién hechas. Con espíritu aventurero y ganas de escapar a los atractivos obvios, la región de las Verapaces invita a descubrir su esencia.